Solos contra todos

Por Marcos Naser

El Deportivo Italiano escribió una nueva historia. Una más de esas que valen la pena contar. Porque sabemos bien que este equipo no es ningún ejemplo de belleza futbolística, pero tiene muchas otras cosas que te llenan el alma. Al mejor estilo Hollywood, la película de ayer empezó muy mal y terminó con un final feliz. En la recta final del primer tiempo, Franco Leyba de penal y José Bertea con un remate cruzado adelantaron a Atlético Río Tercero. Para colmo, las noticias que llegaban de otras canchas no eran las mejores. Vecinos Unidos le ganaba en su cancha a Estudiantes de Hernando, y aunque Huracán de Tancacha perdía en Berrotarán, la derrota propia condenaba al Gringo a jugar la promoción.
En el segundo tiempo, Italiano iba como podía, sin claridad y sufría los contragolpes de Atlético, que erró dos o tres goles de manera increíble. Producto de ese empuje desprolijo, pero lleno de amor propio, llegaría el descuento. Miguel Polanco conectó de cabeza un rebote alto que llovió en el área chica y estableció el parcial 1-2. Apenas dos minutos más tarde, el conjunto de Santa Rosa aprovechó el envión anímico y alcanzó el empate salvador con una media chilena estupenda de Matías Flores que fue a morir a la red y explotó las gargantas de la parcialidad gringa. La remontada con gusto a hazaña era realidad, pero había que sostenerla. Si faltaba algún condimento para hacer aún más dramático el encuentro, el árbitro puso lo suyo al expulsar apresuradamente a Leonel Quinteros. Con un hombre menos Italiano aguantaba y sufría. Atlético siguió atacando hasta que llegó a convertir el gol de la victoria, pero la bandera en alto del juez de línea anuló la jugada y evitó más de un infarto. Finalmente fue empate en dos, y la derrota de Huracán dejó al elenco santarroseño en la máxima categoría de la Liga Regional.
A la hora del balance, las facetas positivas terminan ganándole a las negativas. Las cosas malas deberán ser parte de la autocrítica del plantel y quienes sigan adelante tienen la obligación de considerarlas. Del lado bueno sin dudas se rescata el carácter, el temperamento de un equipo que jamás nos dejó a gambas. El año pasado, en la B, arrancó mal el año y lo terminó dando la vuelta olímpica en una final inolvidable. Este año se bancó siete derrotas consecutivas al comienzo de la temporada. Y de nuevo, como aquella vez, cierra festejando otra remontada memorable. Se sobrepuso a todos los obstáculos. Enfrentó a la derrota, al descenso, a los árbitros, a las lesiones, al olvido y por sobre todas las cosas se enfrentó a las poderosas billeteras de los demás clubes. A las billeteras de los equipos grandes, y de los equipitos que se hicieron fuerte de golpe gracias a aportes gigantescos de dinero. Sí, porque el Deportivo Italiano sigue siendo como esos clubes de antes, que prefiere dar lugar a los pibes del pueblo y afrontar la competencia con lo propio, a pulmón. Sin plata, pero cumpliendo la función social que le corresponde como institución, una función que muchos parecen haber olvidado. Ojo, que esta alegría no tape otras cosas: creo que a nivel dirigencial se podría hacer mucho más para consolidar un proyecto deportivo serio y despegar de una vez por todas. Pero en fin, acá esta el Gringo señores, de pie y en la “A”. Gritá, festejá, aplaudí, creelo: el Depor sigue siendo de Primera. Gracias jugadores por luchar una vez más solos contra todos.

Foto: Ignacio Lingua

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