Deportivo Italiano ganó y levanta vuelo

Tal vez haya sido la última tarde fría del año, pero se hizo sentir. El viento y el cielo gris del Estadio Fernando Strada invitaban a quedarse en casa a escuchar el partido por Radio Calamuchita. Igualmente fueron muchos los valientes que se acercaron a ver al Deportivo Italiano frente a Vecinos Unidos, un duelo bisagra en la lucha por la permanencia.
De entrada, con una pelota parada, el «Depor» parecía que iba a tomar el protagonismo. En los minutos sucesivos el partido se hizo borroso, apenas con llegadas aisladas. Vecinos Unidos probó con remates de media distancia, buscando sacar provecho del viento a favor, pero casi todas fueron bien controladas por Ariel Rojas. Digo «casi todas» porque hubo una que se estrelló en el travesaño y paralizó a más de un corazón gringo. El local también tuvo algunas oportunidades, aunque no pudo engranar bien sus piezas de buen juego. De todas maneras, el primer tiempo se fue sin un equipo dominador y con muy poco gusto a fútbol.
En el segundo tiempo, el Deportivo Italiano tenía dos motivos para buscar la victoria: uno era la obligación de ganar en casa y el otro, el beneficio del viento a favor. Ambas cosas se combinaron en el primer minuto del complemento. Tiro libre cerca del área, sobre el lado izquierdo. Franco Ferratti sacó un remate pasado y con mucha comba que fue a parar al ángulo más lejano del arquero visitante. Grito explosivo, para abrazarse un buen rato. Un golazo a la europea.
A partir del desahogo tempranero el gringo comenzó a explotar su arma más valiosa: la velocidad de sus delanteros. Julio Cabral y Matías Flores empezaron a inquietar a los defensores riotercerenses y lograron dejar varias veces de cara al gol a Luciano Vélez, pero faltó certeza en la definición. En el mejor momento del Deportivo Italiano, cayó un penal en contra. Una mano dentro del área le daba a Vecinos la chance del empate. Su capitán, Alexis Usandivares, cruzó demasiado el remate y se le fue desviado. La parcialidad local volvió a respirar e incluso hubo quienes lo festejaron como un gol propio.
A partir de ahí, el equipo amarillo no tuvo ideas para arribar al empate, y el conjunto gringo lo aguantó con seriedad y sin sufrimiento. Pitazo final: triunfazo del Depor, bocinazos y abrazos. El elenco santarroseño dejó a su rival sin director técnico y salió de la zona del miedo. En silencio y con sacrificio, el oscuro invierno quedó atrás.

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